Qué es un castro y por qué son importantes en Galicia
Un castro es un poblado fortificado de la Edad del Hierro.
Se construían en zonas elevadas y estaban rodeados de murallas.
Eran comunidades organizadas, con viviendas, zonas de trabajo y sistemas defensivos.
En Galicia hay muchos, pero no todos son iguales. Algunos se quedaron en pequeños asentamientos. Otros evolucionaron.
Y ahí es donde entra San Cibrao de Las.
Aquí estás entrando en algo mucho más grande. Por eso se le llama A Cidade.
No es una forma de hablar. Es que realmente funciona como una ciudad antigua, no como un poblado aislado.
Historia y origen del Castro de San Cibrao de Las
El Castro de San Cibrao de Las, también conocido como A Cidade, no es un castro cualquiera.
Es uno de los más grandes de Galicia y también uno de los más importantes. Por tamaño, por estructura y por estado de conservación.
Tiene casi 10 hectáreas dentro de muralla. Tiene calles, distribución y un nivel de evolución que no se ve en muchos sitios.
Si lo comparas con otros castros, este está más cerca de las grandes citanias del norte de Portugal que de los castros pequeños de Galicia.
Por eso impresiona. No por lo espectacular. Sino por lo coherente.
Su ocupación va desde el siglo II a.C. hasta el siglo II d.C.
Es decir, vivió todo el proceso de cambio entre el mundo castreño y la llegada de Roma.
Su nombre original, Lansbricae, aparece en inscripciones encontradas en el propio yacimiento.
Empieza siendo castreño y acaba siendo galaico-romano.
Cómo era la vida en el castro
La vida aquí no era solo defensiva. Había organización, actividad económica y estructura.
Las viviendas combinaban formas circulares (tradición castreña) y rectangulares (influencia romana).
Las calles estaban organizadas, algunas incluso empedradas.
Se trabajaba la tierra, se criaban animales y se explotaban recursos como el oro en zonas cercanas.
También había actividad textil y trabajo del metal. No era un lugar aislado. Formaba parte de redes comerciales.
Aquí se ve claramente el cambio: no es solo cultura castreña… tampoco es romana del todo. Es mezcla.
Cuando caminas por dentro lo ves claro.
Qué ver durante la visita al castro
Cuando llegas, se entra por el museo de interpretación de la cultura castrexa. Tiene horarios de museo, así que os aconsejo mirar en Google antes de ir para no encontrarlo cerrado.
La entrada es gratuita y, sinceramente, poder visitar algo de hace 2.000 años gratis es algo que hay que aprovechar.
El museo, desde mi punto de vista, es precioso.
Y cuando sales por la parte de atrás, no te haces idea de lo que hay arriba.
Pero en cuanto ves la primera muralla, cambia todo.
El castro tiene dos recintos principales y un sistema defensivo muy potente: murallas, fosos y accesos controlados.
Dentro puedes ver calles empedradas que suben hacia la acrópolis, restos de viviendas circulares y rectangulares, sistemas de recogida de agua como aljibes y espacios organizados alrededor de patios.
“la croa (la parte más alta del castro)” y la organización del espacio
La croa es la zona más elevada. Ahí es donde se concentraban los espacios más importantes.
Y luego está el conjunto. No es solo lo que ves en piedra. Es cómo está colocado en el territorio.
Tiene dominio visual sobre toda la zona.
Ruta a pie: entorno y caminos antiguos
La visita no se queda solo en el castro.
La calzada romana: dónde está y cómo recorrerla
Sí, hay entorno para caminar, pero si no te dicen por dónde, no sirve de nada.
Punto claro para ubicarte: desde el castro, sal en dirección al Monte de San Trocado.
Entre esta zona y los caminos que bajan hacia el valle hay tramos identificados como antiguos caminos de origen romano.
No esperes una calzada perfecta tipo postal.
Aquí lo que hay son tramos integrados en caminos actuales, con zonas de piedra y trazados antiguos.
Cómo hacerlo sin perderte:
Aparcas en el propio castro, recorres primero el yacimiento y después sales caminando hacia el entorno del Monte de San Trocado, siguiendo caminos visibles y pistas de tierra.
Es un paseo fácil, sin señalización turística exagerada. Más de explorar que de seguir flechas.
Sirve para ver el castro desde fuera, entender su posición y ampliar la visita sin prisas.
Qué ver cerca sin complicarte
No hace falta hacer un plan largo.
Cerca tienes el Monte de San Trocado, con vistas y restos más antiguos; O Carballiño, a unos 10–15 minutos, para comer un buen pulpo a feira y la iglesia de la Vera Cruz; Ourense, a unos 20–25 minutos, con termas y casco histórico; y el Ribeiro, con paisaje de viñedo y pueblos tranquilos.
Todo en el mismo día sin correr.
Visitar el castro desde Gandarela
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