Qué es el Monte de San Trocado y por qué merece la pena subir
El Monte de San Trocado está justo al lado del Castro de San Cibrao de Las. Pero no es un complemento sin más.
Es el origen.
Antes de que existiese A Cidade, la ocupación estaba aquí arriba. Este monte fue uno de los primeros asentamientos castreños de la zona.
No es un sitio preparado para turismo. Es un lugar sencillo, pero con mucho sentido cuando entiendes lo que fue.
El primer asentamiento celta: qué hubo aquí antes del castro
En este monte hubo un castro más antiguo, anterior al de San Cibrao de Las.
Se sitúa entre los siglos VI y V a.C. Es decir, en los inicios de la cultura castreña en Galicia.
Aquí vivían comunidades celtas que elegían zonas elevadas para asentarse, controlaban el territorio desde arriba y tenían una relación directa con la tierra y el entorno.
Con el tiempo, ese asentamiento se abandona y la población baja a la llanura donde se desarrolla San Cibrao de Las.
No es un cambio aleatorio. Es evolución.
Para qué servía el Monte de San Trocado
Este monte tiene una función muy clara: control.
Desde arriba se ve todo: el valle del Miño, las zonas de cultivo y otros asentamientos cercanos.
Eso permitía vigilar, anticiparse y organizar el territorio.
Para los celtas, los puntos altos también tenían valor simbólico. Eran lugares importantes dentro de su forma de entender el mundo, ya que no organizaban su vida solo por el territorio, también por el tiempo. Y no era como el nuestro.
Se guiaban por ciclos naturales, y el más claro era el calendario lunar.
El calendario lunar y su forma de entender la vida
No se basa en meses fijos como ahora, sino en fases: luna nueva, creciente, llena y menguante.
Eso marcaba momentos de siembra, recolección, ritmos del ganado y celebraciones.
Pero también su forma de entender la vida, ya que para ellos el tiempo no era lineal. Era cíclico.
Todo vuelve. Todo cambia y se repite.
Y ahí encajan los lugares elevados como el Monte de San Trocado.
Desde arriba se ve un patrón que se repite en muchos asentamientos: puntos altos, abiertos, con visión completa del entorno y del cielo.
No es casualidad.
Luego llega el cristianismo y esos mismos lugares se ocupan con capillas. Se mantiene el sitio, cambia el significado.
El lugar sigue siendo importante. Solo cambia la forma de explicarlo.
Qué hay hoy en el Monte de San Trocado
La capilla de San Trocado: por qué está aquí
En la cima hay una pequeña capilla.
La capilla de San Trocado: cómo está construida y qué pasa con el sol
La capilla que hay en la cima del Monte de San Trocado es muy sencilla.
Es una construcción pequeña, de piedra, hecha con lo que hay en la zona. Muros gruesos, sin decoración, cubierta simple. Es una capilla rural, sin más.
Pero la ubicación no es casual. Está colocada en el punto más alto del monte, completamente abierta al horizonte y, en determinados momentos del día, sobre todo al amanecer, la luz entra de forma directa en el interior.
Dependiendo de la época del año, el sol entra por la puerta o por uno de los lados, cruza el interior y proyecta la luz hacia el lado contrario.
No es un efecto espectacular tipo monumento diseñado para eso. Pero sí es algo que se percibe cuando estás allí.
Y cuando pasa, se entiende mejor por qué ese sitio se utilizó primero por los castreños… y después por el cristianismo.
Se construyó como espacio de culto cristiano, pero sobre un punto que ya tenía valor desde época castreña.
Ese cambio se repite en muchos sitios de Galicia.
Punto geodésico y mirador natural
En la parte más alta está el punto geodésico. Y no está puesto al azar.
Es una marca que forma parte de una red que se utiliza para medir y representar el territorio con precisión.
Dicho fácil: sirve para saber exactamente dónde estás en el mapa.
Son esos pilares de hormigón que ves en puntos altos. Siempre están en lugares elevados y despejados.
Cómo funciona un punto geodésico
Porque necesitan visibilidad directa con otros puntos geodésicos. Se conectan entre ellos formando una red. Desde uno se ve el siguiente, y así sucesivamente.
Eso permite medir distancias, calcular alturas y crear mapas fiables.
Por eso están en sitios como este.
Y aquí es donde encaja con todo lo demás.
Hoy se usa para medir el territorio. Antes se utilizaba para controlarlo. Cambia la herramienta. El lugar sigue siendo el mismo.
Y ahí es donde realmente entiendes el lugar.
Desde arriba ves el castro de San Cibrao de Las, entiendes su posición y ves cómo se organiza el territorio.
No hay barandillas ni plataformas.
Te colocas… y lo ves.
Cómo hacer la subida (sin complicarte)
La subida es sencilla.
Puedes hacerlo en coche hasta una zona cercana o caminando desde el entorno del castro.
No es una ruta técnica. Es un paseo. Ideal para combinar con la visita al castro.
Cómo encaja con la visita al Castro de San Cibrao de Las
Si subes aquí primero y luego bajas al castro, todo encaja mejor.
Entiendes de dónde viene el asentamiento, por qué se movieron y cómo controlaban el territorio.
No son dos visitas separadas. Forman parte de lo mismo.
Y aquí es donde tiene sentido continuar con el siguiente recorrido: el Castro de San Cibrao de Las, donde ese primer asentamiento evoluciona y se convierte en una auténtica ciudad.
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